4 octubre 2013

El hecho de leer

A lo largo de nuestra vida hay cosas y hechos tan evidentes que llegamos a olvidar lo fundamentales que han sido para estructurar lo que somos y en lo que nos hemos convertido.

Mario Vargas Llosa inició su discurso de aceptación del premio Nobel diciendo que había aprendido a leer a los cinco años, el colegio donde lo hizo y el nombre del profesor que le enseñó, e inmediatamente después afirmó con rotundidad lo siguiente: ‘Aprender a leer es la cosa más importante que me ha ocurrido en la vida’.

El hecho de que un hombre como Vargas Llosa, que en ese momento tenía 75 años, con tanta experiencia acumulada, con tantos reconocimientos recibidos, distinciones y  vivencias de toda clase, hiciera semejante afirmación, me hizo reflexionar sobre lo poco conscientes que somos del privilegio que supone haber aprendido a leer, como si hubiéramos nacido con ello impreso en nuestro ADN. Y no es así. Ese aprendizaje, del que apenas tenemos memoria, que iniciamos con cuatro o cinco años, nos abrió un abanico inmenso de posibilidades en nuestra vida, oportunidades de aprender, de crecer, de existir en el mundo en el que hemos tenido la suerte de caer.

Imaginemos por un momento que no supiéramos ni leer ni escribir… ¿Cómo sería nuestra vida? La respuesta nos la debemos dar cada uno si llegamos a ser capaces siquiera a imaginarla.

Poseemos ese gran tesoro que nos brinda la lectura; en nuestras manos está abrirlo, aprovecharlo y disfrutarlo para llenar nuestra vida con un mundo al que no podríamos entrar ni llegar de forma alguna si no hubiéramos tenido la fortuna de aprender a leer.