26 octubre 2014

Preguntas que me obligan a la reflexión

Hay veces que en las entrevistas me hacen preguntas que tienen una respuesta complicada porque, como todo lo subjetivo, dependerá de la posición desde la que uno lo mire. Una vez ubicada en mi medio, solitario y silencioso, sin las prisas ni obligación de una contestación rápida y sobre todo concisa, rodeada y amparada por mis libros, he adquirido la costumbre (sana costumbre, estoy convencida de ello) de pensar y reflexionar en profundidad sobre la cuestión. Eso me ocurrió con alguna de las preguntas que Pepa Fernández me hizo en su programa No es un día cualquiera, en RNE, preguntas inteligentes y sagaces que exigen una reflexión.

¿Qué contestar a la pregunta: Los favores se devuelven o se pagan?

Los favores, entendidos como una cesión, ayuda o socorro que se concede a alguien, no deberían tener pago ni devolución, ya que entonces dejarían de ser favores y pasarían a ser préstamos o una compensación (yo te doy y a cambio, tú me das). No obstante, cuando alguien hace o recibe un favor, siempre tiende a decir o pensar ‘me debes una’ o ‘te debo una’. Para el que hace el favor, debería bastar con la gratitud, y para el que lo recibe dar las gracias debería ser la única retribución a pagar; sin embargo, la gratitud es un sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera, por tanto nos obliga hacia el otro. Cosa distinta sería dar algo o hacer algo por generosidad o por altruismo, entonces no cabe esperar otra contraprestación que no sea el efecto propio que provoca el magnánimo desprendimiento.

Y qué ocurre cuando se mezcla la amistad y los favores; qué ocurre cuando un amigo le pide a otro un favor, consciente de que la ayuda o gracia o apoyo requerido supondrá su salvación en la misma medida que quedará condenado aquel al que le ha sido solicitado el favor. Mendigar amparo a cambio de la perdición de aquel al que le pides. ¿Qué clase de favor es ese? ¿Qué clase de amigo es el que lo pide a pesar de todos los pesares? ¿Y qué clase de amigo el que cede al favor a costa de lo que sea?

La amistad supone un afecto personal, puro y desinteresado, que se comparte con otra persona, pero también significa merced o favor.

La pregunta da para pensar.